miércoles, 28 de octubre de 2009

¿De dónde procede la celebración de la noche de Halloween?


La noche comprendida entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre es conocida popularmente con el nombre de noche de Halloween, el significado de esta palabra es “noche santa”, “noche de todos los santos” o “noche de todas las almas.”

Dice la leyenda popular que hace 2000 años, antes de que comenzara la invasión de Inglaterra e Irlanda por parte de los romanos, los pueblos celtas celebraban el día de los muertos exactamente cuarenta días después del equinoccio otoño. Esas tribus antiguas creían que la noche antes del Día de Todos los Santos las almas regresaban a los lugares donde habían vivido, de ahí nació la idea de la existencia de casas encantadas y de castillos donde todos los objetos se mueven, y en donde se escuchan gemidos y gritos sin cesar. Durante esa noche, el pueblo celta rogaba a los dioses para aplacar la furia de los muertos y les diera paz y serenidad.

En siglos posteriores, esta celebración sufrió algunos cambios debido a la evangelización de San Agustín, pero la creencia del retorno de las almas de los vivos se mantuvo arraigada entre los pueblos y se entremezclo con el cristianismo. Con la llegada de los ingleses a los Estados Unidos, este rito se extendió, transformándose de tal manera que el 31 de octubre los niños se disfrazan como fantasmas para recordar a las almas en busca de consuelo, y van de puerta en puerta pidiendo dinero o dulces, para posteriormente marcharse; se divierten también haciendo chistes de fantasmas.

¿Por qué se usa la calabaza?

La calabaza realmente se usaba a modo de linterna. En principio, las linternas se fabricaban con nabos, remolacha o con calabazas pequeñas que fueron utilizadas por los agricultores en Irlanda para encontrar el camino de regreso a casa por la tarde. La tradición popular, convirtió a la calabaza en un símbolo de la luz que conduce a las almas infelices y les muestra el buen camino.

Hoy en día los Estados Unidos, durante la semana anterior Hallowee’n, se compran las calabazas, se las vacía interiormente y se les crea agujeros simulando ojos, nariz y boca, y se le introduce en su interior una vela. Este tipo de calabazas se colocan durante la noche de Todos los Santos fuera de la casa para ahuyentar los fantasmas y malos espíritus.

Hoy en día esta moda está comenzando a formar parte del folclore popular y se está extendiendo por toda Europa por su carácter festivo y jovial, más relacionado con el entretenimiento que con la conmemoración de las almas de los difuntos, perdiendo su carácter tradicional.

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